lunes, 3 de diciembre de 2018

EL NUEVO ORDEN AMOROSO

De una moral del deber pasamos a una ética del querer, en dónde la ética del amor propio ya no es concebida como una condición del amor a los demás.
Este tipo de mutaciones están dando forma a lo que Lipovetsky ha dado por nombre “un nuevo orden amoroso” donde lo que cuenta es el bienestar individual, en el que se hace prevalecer la felicidad light presentista por encima de las virtudes y deberes.
El diagnóstico que presenta este autor es el siguiente:
  • En la transformación operada en la moral sexual, el sexo-pecado ha sido reemplazado por sexo-placer.
  • La castidad y la virginidad no son obligaciones morales.
  • Las parejas homosexuales no son castigadas y son reconocidas por la ley.
  • El porno se ha convertido en un espectáculo.
  • La heterosexualidad adulta ya es admitida sin prejuicios.
  • El sexo posmoralista debe expresarse sin limitaciones ni tabúes, con la condición de no perjudicar al otro.
  • Disociación del sexo de la moral.
  • La idea de deberes en la sexualidad suscita sonrisa y la vida virtuosa ya no se entiende como austera disciplina de los sentidos.
  • Con las nuevas técnicas de reproducción, la procreación de un hijo sin padre, la maternidad y la paternidad sin relación sexual se han hecho posible.

Así pues, la nueva relación amorosa ya no es “persona-persona” sino “persona-cosa”, exhibiéndose el “derecho individualista a la indiferencia hacia los demás”.

El amor propio en la ética contemporánea.

La transición de la moral. La moral del deber por la moral del bienestar individual. (Del amor).

Para Lipovetsky la ética de los tiempos democráticos que corren es más bien “indolora”, es decir, alérgica a los deberes, a las obligaciones y a los sacrificios personales; se trata de un tipo de ética que sólo se pone en marcha gracias a la espontánea voluntad de los sujetos. Bajo este nuevo horizonte, el querer hacer las cosas, no el deber de hacerlas, es la razón más contundente para realizar cualquier empresa.

En nuestras sociedades, los objetos y marcas se exhiben más que las exhortaciones morales, los requerimientos materiales predominan sobre la obligación humanitarista, las necesidades sobre la virtud, el bienestar sobre el bien.

Del enamoramiento al amor.

El enamoramiento se trata de un proceso afectivo - sentimental entre un hombre y una mujer que surge como un destello que parece indicar que esa persona es alguien trascendental en nuestra vida.
Presenta varias características; una de ellas es que algo que sucede, es decir, tiene que ver más con el corazón que con la voluntad, surge como una cuestión del corazón más que de la voluntad o de la inteligencia aunque no significa que estos elementos no tengan un papel en este proceso, pero es siempre secundario. Una segunda característica es que el enamoramiento se atrae a la persona del hombre o de la mujer, no solo por el aspecto sexual si no por su personalidad, risa, inteligencia, ternura, carácter, mirada, sonrisa, etc.

Se pasa del enamoramiento al amor, es decir, del estado naciente del amor, al cultivo auténtico de esta actitud consistente en recibir y dar recíprocamente, partir de la cual la vida sólo cobra sentido en presencia y junto al otro.

Respeto a la humanidad

La humanidad es tanto origen como destino común de los seres humanos en el planeta tierra.
Se ha dicho una y otra vez que el hombre posee dos naturalezas: la primera referida a los condicionamientos biológicos que comparte con la especie animal, la segunda está relacionada con la cultura pero habría a esto que agregar una tercera naturaleza y ésta precisamente es la humanidad, es decir, lo que genera la propia cultura; lo que el hombre ha sido, es y seguirá siendo mientras siga vivo en el planeta tierra.

Así pues la humanidad se concibe como la relación interdependiente entre el hombre como individuo singular, las sociedades históricas y la especie animal a las que pertenece.

sábado, 1 de diciembre de 2018

RESPETO A LA NATURALEZA

Respetar a la naturaleza se trata de dejar a esta su propio proyecto de ser, toda vez que aceptemos que “en ella no hay más que necesidades”. Sin embargo, no se trata de convertirla en algo intocable, sino de seguir asimilando las múltiples bondades que, sin pedir nada a cambio ella nos ofrece, al mismo tiempo que respetemos sus más profundas necesidades.
Nosotros somos responsables de de lo que se haga o deje de hacerse con la naturaleza; sucia y sin identidad, limpia y con identidad, como quiera que sea, los seres humanos mucho tendremos que ver en ello.
Lo que nuestra época necesita es volver a reconocer en el agua, la tierra, el fuego y el aire, los principales elementos constitutivos del ser para determinar cuál deberá ser nuestra responsabilidad y compromiso moral con nosotros mismos, hoy y mañana, para hacer posible en los hechos un respeto activo de la naturaleza.

RESPETO A LA VIDA

Durante siglos se consideró el derecho a la vida como el primer artículo de una ley natural.
El hombre concede valor y respeta a la vida porque él mismo forma parte de su evolución, hecho natural ante el cual no puede permanecer indiferente.
Los seres humanos no somos iguales a los demás seres vivos, pero compartimos con ellos los mismos derechos naturales. En este sentido, todo ser viviente debe -y puede- ser respetado por el hombre.

El respeto a la vida, en cualquiera de sus manifestaciones, tiene que ser un respeto activo, elegido y practicado en libertad por el individuo, y no un respeto pasivo, impuesto por una autoridad externa.

EL RESPETO COMO FUNDAMENTO ÉTICO DEL AMOR A LOS DEMÁS

La ética del amor propio, presupone en todo momento no solo la relación persona-persona, sino también la relación hombre-cosa, hombre-mundo y hombre-vida en general. Se trata, de un amplio espectro de vínculos humanizadores que el hombre es capaz de construir y, gracias a todas las cosas, da lugar a su segunda naturaleza, ya que todo lo que el hombre toca, entra en el reino de la cultura, su cultura.
Los modelos de apropiación que el hombre pone en juego en estas múltiples relaciones pueden ser de distintos tipos: cognitivo, mítico-religioso y práctico-utilitario. Un cuarto modelo de apropiación no contemplado de manera explícita en los tres anteriores, resulta ser el modelo de apropiación ético.
Los valores o antivalores adoptados en toda la relación humana, constituye un referente fundamental a tomar en cuenta en la determinación de la relación amorosa o no amorosa con “lo otro”.
Uno de los valores morales fundantes en toda manifestación humana del amor a los otros, es el valor respeto, principalmente, el respeto a la vida, a la naturaleza y a la humanidad entera. Respeto “significa valor a los demás, acatar su autoridad y considerar su dignidad, se apega a la verdad, no tolera la mentira, la calumnia ni el regaño y exige un trato amable”.

El respeto puede ser de dos tipos: activo y pasivo. El activo es aquel que el sujeto se da a sí mismo como respeto de su propia deliberación moral, mientras que el pasivo, es asumido por temor y miedo al castigo impuesto por una autoridad externa.

EL NUEVO ORDEN AMOROSO

De una moral del deber pasamos a una ética del querer, en dónde la ética del amor propio ya no es concebida como una condición del amor a l...